Sobre el control de la infección cruzada en Odontología versa la conferencia que ofrece el Prof. Víctor Jiménez Cid en la sesión científica de SEPA que tiene lugar en el 2º Congreso Nacional Multidisciplinar COVID-19. El catedrático del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y co-director del Grupo de Investigación ETEP (Etiología y Terapéutica de las Enfermedades Periodontales y Periimplantarias), alaba el papel crucial que tiene Odontología para hacer frente a la COVID-19.
Como microbiólogo, pero también gracias a su estrecha colaboración con actividades formativas de SEPA, ¿cómo valora el papel que pueden jugar los odontólogos en la lucha contra la pandemia de coronavirus?
La profesión odontológica, en su vertiente asistencial, se incluye en el grupo de mayor riesgo en un escenario epidémico, a pesar de no tratarse de la primera línea en la lucha contra la pandemia en sí. Esto se agrava en el caso de infecciones de transmisión respiratoria, puesto que el riesgo de contacto con secreciones, mucosas y aerosoles en la consulta es extremo y obliga a medidas preventivas específicas no aplicables en otros ámbitos. Dada su especialización biomédica, el periodoncista puede aportar mucho al contexto global del control de la pandemia, con una visión e ideas de interés general.
En el Congreso Nacional COVID-19, ¿sobre qué aspectos fundamentales va a girar su charla?
Comentaré brevemente algunos conceptos epidemiológicos en transmisión cruzada, su trascendencia en la consulta odontológica y cómo la crisis pandémica ha condicionado la adaptación de los protocolos para aumentar la seguridad. Sobre todo, me gustaría recalcar la idea de que hay que entender la crisis pandémica y la expansión de un virus con estas características como una oportunidad para revisar los puntos débiles de los protocolos de prevención en la praxis.
¿Qué trascendencia tiene la infección cruzada en el actual contexto de pandemia de coronavirus?
La infección cruzada es la trasmisión de agentes patógenos entre los pacientes y el personal asistencial de forma recíproca en el entorno clínico. Es clave en un escenario pandémico puesto que, en ausencia de barreras y protocolos de prevención adecuados, los centros asistenciales se convierten en peligrosos focos de contagio (como sucedió, por ejemplo, con la amplificación de brotes de Ébola al inicio de la epidemia centroafricana en hospitales). La infección puede ser resultado del contacto directo (persona-persona) o indirecto, mediante objetos contaminados denominados fomites (utensilios, toallas,…).
Lo cierto es que la infección por SARS-CoV-2 ha hecho estragos en los profesionales sanitarios…
En la actual pandemia, y en nuestro entorno concreto, es evidente que el personal sanitario con actividad asistencial ha sufrido una de las mayores tasas de contagio, sobre todo al inicio de la pandemia. Aunque la crisis de COVID-19 ha capitalizado la gestión de la infección cruzada y ha obligado a la implementación de protocolos específicos, debemos especificar que su trascendencia es enorme, incluso en ausencia de un escenario pandémico, puesto que son muchas las patologías que pueden transmitirse en la consulta.
A su juicio, ¿qué papel ha desempeñado la consulta dental en el control de la infección cruzada?
En este aspecto apelaría al ejemplo dado durante la pandemia, con una notificación mínima de eventos de infección cruzada en la clínica odontológica, a pesar del riesgo. Esto viene a atestiguar que la formación de los odontólogos en cuestión de prevención de riesgos es notable y su aportación a actitudes preventivas durante la crisis puede servir de ejemplo y ayudar mucho. Los odontólogos, por ejemplo, fueron algunos de los primeros colectivos en poner sobre la mesa la trascendencia que podía tener la transmisión por aerosoles, cuando esta posibilidad no se observaba al principio de la pandemia.
Entonces, ¿qué valoración hace del control que se ha hecho de la transmisión del SARS-CoV-2 en este ámbito de la consulta dental?
Los odontólogos han hecho valer sus conocimientos profundos sobre prevención de la infección cruzada, adaptándose a trabajar en un nivel 3 de bioseguridad y gestionando de manera profesional las barreras de transmisión, utilizando tecnologías de desinfección eficaces. Todo ello ha reducido la transmisión en un entorno de máximo riesgo, que es inherente a esta profesión.
Para más información e inscripción (gratuita) en el 2º Congreso Nacional Multidisciplinar COVID-19, aquí