La calidad y estabilidad de los tejidos blandos periimplantarios son determinantes para el éxito a largo plazo de los implantes dentales. Una reciente revisión científica, publicada en ‘Perio Clinical’, concluye que tanto los injertos autólogos como las matrices de colágeno permiten mejorar significativamente el grosor tisular y la mucosa queratinizada, factores clave para la salud periimplantaria y los resultados estéticos. Aunque los injertos autólogos continúan siendo la opción más predecible y estable en situaciones complejas, las matrices de colágeno ganan protagonismo gracias a su menor invasividad y mejor experiencia posoperatoria. La elección, señalan los autores, debe adaptarse a las necesidades clínicas y expectativas de cada paciente.