Las demandas y soluciones estéticas relacionadas con la sonrisa han variado sustancialmente en los últimos años. En el Congreso de la Periodoncia y la Salud Bucal, SEPA Granada 2026, que ha reunido a más de 4.000 profesionales de la Odontología en la capital nazarí, se han mostrado nuevos enfoques en estética bucodental, englobando la armonización bucofacial en el diseño de la sonrisa.
“La armonización bucofacial implica entender la sonrisa como parte de un conjunto, no como un elemento aislado”, ha destacado la odontóloga Teresa Blanco Ramos, especialista en Alergología y Medicina Estética, quien advierte un importante cambio de tendencias: “antes nos centrábamos principalmente en los dientes y actualmente analizamos la relación entre dientes, labios, encía y estructura facial. El objetivo ya no es solo una sonrisa bonita, sino una sonrisa que encaje de forma natural con la cara del paciente”.
Las tendencias actuales en estética bucodental pasan por abordar la relación entre dientes, labios, encía y estructura facial
En busca de la naturalidad
Y es que, como se ha puesto de relieve en este reputado foro, la mayoría de los pacientes no buscan perfección, sino verse mejor sin que se note el tratamiento. “La naturalidad es clave, muchas veces ligada a un aspecto más descansado o rejuvenecido”, reconoce la especialista de la Clínica Ramos Blanco (Santiago de Compostela). Con todo, llama la atención sobre la necesidad de individualizar los tratamientos, especialmente teniendo en cuenta que cada vez acuden pacientes más jóvenes. En estos casos, señala, “es fundamental individualizar y evitar tratamientos innecesarios o prematuros; en este tipo de pacientes jóvenes lo que se trabaja principalmente es la prevención”.
Ante esta realidad, resulta crucial ofrecer a los pacientes soluciones realmente adaptas a sus necesidades y que eviten intervenciones innecesarias o que, finalmente, terminen siendo insatisfactorias. “La clave está en escucharle, pero también en saber guiarle”, indica la Dra. Blanco Ramos, ya que “no todo lo que el paciente pide es lo que realmente necesita. Es fundamental explicarle qué es posible, qué no y, sobre todo, qué es adecuado en su caso. Una buena comunicación evita la mayoría de las insatisfacciones”.
Para los expertos, la naturalidad es la clave del éxito de una intervención estética bucofacial, siendo necesario evitar la sobrecorrección
¿Cómo lograrlo?
Para alcanzar los resultados estéticos esperados, se cuenta en estos momentos con una creciente cantidad de recursos y herramientas para diseñar una sonrisa que respete la armonía facial global del paciente, aunque el factor primordial inicial a tener en cuenta, e imprescindible, es el análisis facial global. “Utilizamos fotografías, vídeos, estudio de proporciones y, cada vez más, herramientas digitales que nos permiten planificar el tratamiento”, aclara la experta gallega, quien considera que “más allá de la tecnología, lo fundamental sigue siendo el criterio clínico y el conocimiento de la anatomía”.
La evolución en este campo se dirige hacia una medicina más personalizada, menos invasiva y más basada en la prevención. Según predice esta especialista, “tendremos cada vez más apoyo de la tecnología digital y de la inteligencia artificial para planificar tratamientos, pero el objetivo seguirá siendo el mismo: resultados naturales que respeten la identidad del paciente”.
La mayoría de los pacientes no buscan perfección, sino verse mejor sin que se note el tratamiento
Evitar los excesos…y vigilar las redes sociales
Un riesgo esencial a evitar es la sobrecorrección, apostándose más en estos momentos por aplicar la filosofía de ‘menos es más’. En palabras de la Dra. Teresa Blanco, “hemos aprendido de los excesos. Durante años se han realizado tratamientos muy visibles y poco naturales. Hoy sabemos que pequeños cambios bien planificados pueden tener un impacto mucho mayor y más elegante. La tendencia actual es individualizar y no sobrecorregir”.
Ya en aquellos casos en los que se ha perdido la naturalidad por tratamientos excesivos, hay margen para aportar soluciones. Aunque depende del caso, casi en todas las situaciones es posible mejorar. “En Medicina Estética podemos disolver materiales o reajustar volúmenes. Lo importante es hacer un nuevo diagnóstico global y devolver la armonía al conjunto”, señala esta experta.
Pero, sobre todo, los expertos reunidos en este Congreso abogan por evitar intervenciones innecesarias y no avaladas por una indicación. Y, en este sentido, se pone el foco en el marketing, que “es una herramienta útil para comunicar, pero no puede sustituir al criterio médico”, indica la Dra. Blanco Ramos, quien admite que “existe cierto riesgo de banalizar tratamientos que en realidad son procedimientos sanitarios y, por eso, es importante transmitir que detrás de cada tratamiento de odontología estética debe haber diagnóstico, planificación y responsabilidad clínica”.
En este ámbito, se reconoce que las redes sociales han influido mucho en la percepción estética, “a veces promoviendo estándares poco naturales o difíciles de generalizar, ya que muchas veces se utilizan filtros”, afirma la especialista en Odontología Estética. Como profesionales, apunta, “nuestro papel es adaptar los tratamientos a cada paciente, no a una tendencia”.
Se constata una reducción de la media de edad de los pacientes que demandan retoques estéticos bucofaciales
Cuidado con el intrusismo
Al hilo de estas tendencias, los profesionales reunidos en este foro también han llamado la atención sobre los principales retos o límites que deben tener en cuenta los profesionales que realizan armonización orofacial, con una especial alusión a los riesgos derivados del intrusismo laboral, que “es una realidad en algunos ámbitos y puede suponer un riesgo para el paciente”. Por eso, insiste esta experta, “es clave que estos procedimientos sean realizados por profesionales sanitarios cualificados, en entornos adecuados y con todas las garantías de seguridad”.
El principal reto es garantizar que estos tratamientos estéticos se realicen dentro del ámbito sanitario, con la formación y cualificación adecuadas por parte del profesional. “Es fundamental respetar los límites de actuación de cada perfil sanitario y basar siempre la práctica en la evidencia científica, el criterio clínico y por supuesto, el conocimiento anatómico”, concluye la Dra. Blanco Ramos.